Tomado del Periódico El Nacional
Este municipio era conocido como “El Pueblo de los Samanes” por la cantidad de árboles de esa especie que aún existen en la zona, donde mantienen bajo resguardo el que se cree es él más grande y antiguo Samán del país.
El árbol en terrenos de los descendientes de la familia Martínez cubre una extensión de alrededor de seis tareas y hay creencias y afirmaciones de que tiene entre 170 y 200 años.
Sus protectores han estado siempre a la disposición de que el área debajo de éste y sus alrededores sea convertida en un parque para su protección, lo que es estudiado por la Secretaría de Medio Ambiente que contempla otorgar a este una especie de categorización y declararlo como “Monumento Natural”.
“El Santuario de Los Samanes”, como le llaman a este poblado, tiene una gran cantidad de árboles de esta especie, aunque ninguno de ellos como el de la familia Martínez ubicado en Alto del Bejarán, en la calle Juan María Capellán.
Yolanda e Ico Martínez tienen en este árbol la historia que cobija su familia y una gran parte de Tamboril.
Tomás Hernández Franco, el gran poeta tamborileño autor de Yelidá, le dedicó una poesía al Samán de Tamboril como homenaje a uno que había en la parte frontal de su residencia.
En los alrededores del río Licey hay una gran cantidad de samanes, pero todos de menor tamaño que el existente en la propiedad de los Martínez.
La raíz de este son fuertes y suben a la superficie del suelo tres o cuatro metros de altura.
Además de Tamboril, hay grandes samanes con decenas de años nacidos en Santiago y los que tienen sus historias guardadas de amores y desamores. Todos portadores de un extraordinario follaje.
Uno de los más impresionantes se encuentra en el parque Colón, en la esquina de la calle Luperón con General Cabrera y otro frente al Palacio del Ayuntamiento.
El árbol en terrenos de los descendientes de la familia Martínez cubre una extensión de alrededor de seis tareas y hay creencias y afirmaciones de que tiene entre 170 y 200 años.
Sus protectores han estado siempre a la disposición de que el área debajo de éste y sus alrededores sea convertida en un parque para su protección, lo que es estudiado por la Secretaría de Medio Ambiente que contempla otorgar a este una especie de categorización y declararlo como “Monumento Natural”.
“El Santuario de Los Samanes”, como le llaman a este poblado, tiene una gran cantidad de árboles de esta especie, aunque ninguno de ellos como el de la familia Martínez ubicado en Alto del Bejarán, en la calle Juan María Capellán.
Yolanda e Ico Martínez tienen en este árbol la historia que cobija su familia y una gran parte de Tamboril.
Tomás Hernández Franco, el gran poeta tamborileño autor de Yelidá, le dedicó una poesía al Samán de Tamboril como homenaje a uno que había en la parte frontal de su residencia.
En los alrededores del río Licey hay una gran cantidad de samanes, pero todos de menor tamaño que el existente en la propiedad de los Martínez.
La raíz de este son fuertes y suben a la superficie del suelo tres o cuatro metros de altura.
Además de Tamboril, hay grandes samanes con decenas de años nacidos en Santiago y los que tienen sus historias guardadas de amores y desamores. Todos portadores de un extraordinario follaje.
Uno de los más impresionantes se encuentra en el parque Colón, en la esquina de la calle Luperón con General Cabrera y otro frente al Palacio del Ayuntamiento.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario