lunes, 22 de octubre de 2012

OBAMA Y ROMNEY SE TIRAN LAS CAJAS Y LOS CAJONES


Tomado de El Mundo.es

Los candidatos no pueden llegar al debate más igualados. El sondeo publicado por el 'Wall Street Journal' y el canal NBC los sitúa con un respaldo de un 47% entre quienes tienen más probabilidades de votar en las elecciones de noviembre. Una cifra que invita a pensar en unos comicios muy ajustados en los que el presidente sólo se impondrá si logra elevar el entusiasmo entre sus bases en las dos semanas que quedan hasta la jornada electoral.
Las horas previas al debate estuvieron marcadas por la polémica en torno al programa nuclear iraní. El 'New York Times' publicó que Estados Unidos había alcanzado un "principio de acuerdo" paranegociar a solas con Teherán. La noticia fue desmentida primero por la Casa Blanca y luego por el ministro de Exteriores iraní. Pero el entorno de Obama reconoció que el presidente estaba abierto a negociar y recordó que fue él quien propuso en 2009 "mantener un encuentro bilateral" con el régimen iraní.
El diario neoyorquino no retiró la información de su web durante el domingo. Un signo de que confían en las fuentes de su corresponsal en la Casa Blanca, Helene Cooper, que atribuye la filtración a varios altos cargos del entorno del presidente y asegura que los iraníes han advertido que prefieren esperar hasta después de las elecciones para mantener la primera reunión.
La polémica en torno al acuerdo con Teherán asegura que el programa nuclear iraní será uno de los asuntos estrella del debate y le ofrece una baza al aspirante republicano, que intenta desde hace meses presentar a Obama como el epígono de Jimmy Carter. La caricatura se antojaba difícil a la luz del éxito de la intervención en Libia y de la muerte de Osama bin Laden.

¿Qué opina Romney?

Pero podría coger vuelo si Romney transmite esta noche la idea de que su rival es un presidente débil y lo presenta como un líder dispuesto a reunirse con los ayatolás pero no a recibir al premier israelí Benjamin Netanyahu durante su estancia reciente en Nueva York.
El asunto de Irán no está exento de problemas para Romney, que por ahora no ha sabido explicar en qué sería distinta su política de la de su adversario. No debe transmitir la impresión de que está dispuesto a aprobar una intervención militar a la ligera. Pero está obligado a definir un contraste con Obama en este asunto sin exhibir una agresividad excesiva ni abandonar un tono más o menos presidencial.
Al candidato republicano le acompaña el recuerdo de su padre, George Romney, cuyas aspiraciones a la Casa Blanca se esfumaron en diciembre de 1967 al declarar que los generales le habían 'lavado el cerebro' durante una visita a la Guerra de Vietnam. Un detalle que pesa sobre la campaña de su hijo, que no ha adoptado posiciones estridentes en los grandes asuntos de política exterior. El ejemplo más evidente es Afganistán. Romney es crítico con el modo en que Obama ha gestionado la intervención. Pero mantiene la fecha de retirada establecida por el presidente y su decisión de transferir la seguridad a las fuerzas afganas.
El aspirante republicano es consciente de que su gran baza es la economía. Por eso prefiere abordar la política exterior con declaraciones generales. Presentando a Obama como un presidente timorato que ha llevado a Estados Unidos a abdicar de su liderazgo mundial. Así cabe comprender la importancia del segundo asunto que centrará el debate de esta noche: el ataque que se cobró la vida de cuatro estadounidenses en la misión diplomática de Bengasi. Romney erró en el segundo debate al decir que el presidente se había resistido a decir que el atentado era un acto terrorista. Pero el entorno de Obama ha aportado versiones contradictorias y ha ofrecido una cierta impresión de caos que su adversario aún podría aprovechar.

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