jueves, 11 de octubre de 2012

Día Internacional de la Niña


El Día Internacional de la Niña, observado por la ONU por primera vez el 11 de octubre de este año, celebra los progresos realizados en la promoción de los derechos de las niñas y reconoce el trabajo que queda por hacer para la eliminación de las desigualdades de género entre niños y niñas.
 En esta ocasión, las oficinas regionales en las Américas y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ONU Mujeres, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres desean expresar su preocupación por la situación de millones de niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe, especialmente las que viven en la pobreza extrema y las que están sujetas a violencia y discriminación por motivos de género.
 América Latina y el Caribe es la única región en la que algunos países presentan tasas de fertilidad adolescente que, en lugar de disminuir, están estancadas o en aumento. Según el Estado Mundial de la Infancia de 2012 de UNICEF, la tasa de partos de las adolescentes entre 15 y 19 años en esta región es de 81 nacimientos por cada 1.000 mientras que la tasa mundial es de 52 por cada 1.000. 
 En República Dominicana, de acuerdo a la encuesta ENHOGAR 2009-2010 del total de mujeres entre los 15 y 49 años de edad, el 12% se unió antes de cumplir los 15 años, mientras que en el grupo de mujeres ubicadas entre los 20 y los 49 años, el 43% se unió antes de los 18.
 En la zona urbana las uniones antes de los 15 años representan un 10.3%, mientras que en la zona rural aumentan a un 15%. En el quintil más pobre se eleva a un 21% en contraposición con el quintil más rico que alcanza un 4%.
 Datos de la Encuesta Demográfica y de Salud (ENDESA) de 2007 señalan que en hombres de la misma edad, los porcentajes bajan a 1.2% y 9.3%, respectivamente, lo que infiere que son hombres adultos los que se unen a las adolescentes entre 15 y 18 años de edad.
Muchas adolescentes en esta región están quedando embarazadas prematuramente, criando hijos, casándose o en unión de pareja. La mayoría de ellas proviene de zonas rurales y pobres y muchas de ellas son víctimas de violencia sexual. La falta de oportunidades hace que para algunas, el embarazo, el matrimonio o la unión de pareja sea la única manera de sobrevivir.
 Miles de niñas y adolescentes ven su infancia interrumpida y sus oportunidades sociales, educativas y económicas limitadas cuando se casan antes de los 18 años, a menudo con un extraño y sin haber opinado ni dado su consentimiento. Se enfrentan al aislamiento social, sexo no deseado y riesgos potenciales para su salud y formación.
Estas situaciones hacen que las niñas se vuelvan aún más vulnerables. La mayoría de ellas termina abandonando la escuela, tienen menor  perspectivas de empleo, están menos empoderadas y son más dependientes de otras personas (muchas veces de su abusador), lo que perpetua el ciclo de pobreza y de violencia para la madre - una vida que ninguna mujer se merece.
 Las adolescentes  embarazadas corren mayores riesgos de complicaciones relacionadas con el embarazo. Las niñas que dan a luz antes de los 15 años tienen cinco veces más probabilidades de morir en el parto que las mujeres en sus veintes.  
 Si una madre tiene menos de 18 años, el riesgo de que su bebé muera durante su primer año de vida es un 60 por ciento mayor que la de un nacido de una madre mayor de 19 años. Además, incluso si el niño o niña sobrevive, tendrá más probabilidades de sufrir bajo peso al nacer, desnutrición y desarrollo físico y cognitivo tardíos.

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