Enjuiciar inmediatamente a los responsables del desfalco del Estado y dar inicio a la recuperación de lo robado, lo que debe colocar en un primer plano el procesamiento de Leonel Fernández, Félix Bautista, Víctor Díaz Rúa, Diandino Peña, Chío Jiménez, Luis Manuel Bonetti, Valdez Albizu, Freddy Pérez, Francisco Javier, Margarita Cedeño y los generales Florentino y Florentino, Guzmán Fermín, Belisario Medina y Medina, entre otros. Sin borrar ni perdonar a los grandes personeros de la corrupción perredeísta y balaguerista, contra quienes es válido también abrir procesos penales.
El paquete de impuestos
propuesto recientemente por el Presidente Danilo Medina y su equipo de gobierno
es absolutamente inaceptable para nuestra sociedad; más aún para los/as
dominicanos/as pertenecientes a los sectores empobrecidos, a las clases
populares, a las capas medias del país, a los pequeños y medianos propietarios
y a los productores nacionales.
Ese paquetazo
tributario es una expresión de la subordinación al FMI y a las negociaciones
iniciadas con esa entidad, a los intereses de una partidocracia corrompida y
clientelista y a las clásicas recetas anti-populares de las cúpulas
empresariales y los partidos del sistema en medio de la aguda crisis que
estremece al capitalismo neoliberal.
- NI UN CHELE PARA
SALDAR LOS DÉFICITS DE LA CORRUPCIÓN
Es necesario proclamar
enérgicamente que este pueblo ni debe ni
tiene por qué pagar los déficits en cadena, provocados por las grandes corruptelas de los
gobiernos y las cúpulas del PRSC, PRD y
PLD, y más recientemente por el
latrocinio descomunal del gobierno
de Leonel Fernández y las políticas
neoliberales ejecutadas por él.
Si justo era decir: ¡Ni un chele más en impuestos para
un gobierno ladrón!, ahora
vale reiterar: “¡Ni un chele
del pueblo para pagar lo que se robaron!” Y nos quieren obligar a pagar
hasta los sombreros de Margarita.
El déficit fiscal de
este año (superior a los 180 mil millones de pesos), las “deudas”
de la CDEEE (ascendente a más de 1,200 millones de dólares), la pesada carga de una deuda pública
de más de 25 mil millones de dólares (cuyo pago compromete más del 40 % del
presupuesto nacional), el pesado déficit comercial superior a los 4,000
millones de dólares… no han sido provocados ni
por el pueblo ni por los sectores medios de
nuestra sociedad.
Esos déficits son el
producto de las fechorías acumuladas por la claque corrupta del PLD, el
presidente Leonel Fernández y su aliado, el PRSC; precedidas de otras cometidas
por la nefasta administración corrupta y neoliberal del PRD,
y acompañadas permanentemente de las malas prácticas de grandes empresarios
asociados a múltiples modalidades de estafa y tráfico de influencia.
En términos más
recientes, agudos y concretos, han sido causados por el clientelismo electoral
desbordado, el soborno político, las pensiones escandalosas, el parasitismo,
los privilegios, la enorme cantidad de botellas y escándalos dispendiosos como
el del Residencial El Progreso, que han inundado en demasía al Estado y
provocado su alarmante quiebra actual; realidades de las cuales Danilo Medina se benefició
políticamente y, por tanto, toleró.
Es tan inaceptable
aumentar el ITBIS en un 2 %, como subirle
un 3 % al impuesto a los combustibles, bajar el subsidio para aumentar la
tarifa eléctrica y aumentar los impuestos selectivos a las bebidas, a las
placas, a las propiedades inmobiliarias y a muchos productos de amplio consumo
popular.
Además, está claro que
la maniobra retirando tempranamente la
ridícula lista de alimentos que se habían agregado al ITBIS, no modifica el carácter
abusivo e inflacionario de este brutal paquetazo tributario que es preciso
anular sin contemplaciones.
Incluso, es válido oponerse a las nuevas cargas
impositivas a sectores del empresariado, sin que previamente el Estado reduzca
sustancialmente y reoriente justamente sus gastos corrientes y de capital, y
sin que se precisen los mecanismos que impidan el traspaso al pueblo de esos
impuestos a través de nuevos aumentos de precios, como siempre acontece.
Por último, entendemos que motivar y hacer depender de
ese paquetazo criminal el compromiso del 4 % del PBI para la educación es una
perversidad y un chantaje indignante.Igual negarse al 5% de la UASD.
¡No tenemos que pagar y no vamos a pagar ese desfalco con nuevos
impuestos y recortes empobrecedores
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